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Frescura para su comunidad. Eduardo Benítez, Abarrotería Iris.

Hace más de 15 años, el Señor Eduardo Benítez abrió su abarrotería Iris, cuyo nombre le puso en honor a su nietecita, no solo como una forma de llevar sustento a su familia; sino también con el objetivo de prestar un servicio a su comunidad, ya que en aquel entonces no existían otras abarroterías en el área.

Comenzó con lo básico dada la falta recursos: un local hecho de tablones de madera y mercancía seca colocada en unos tablilleros.  Poco a poco el esfuerzo fue dando sus frutos, los clientes empezaron a comprar y los ingresos empezaron a mejorar.

Con el tiempo, el Sr. Benítez observó que frecuentemente sus clientes le preguntaban si tenía sodas o refrescos fríos, por lo que vio una oportunidad en ampliar su oferta de productos con bebidas que enfriaba en un cooler lleno de hielo (dado que su comunidad no hay energía eléctrica).  A pesar de que este sistema podría resolverle por algunos días, el hielo duraba poco, era costoso traerlo a la comunidad y muy pronto se quedaba nuevamente sin la posibilidad de enfriar las bebidas.

Luego de varias visitas de Banco Delta, el Sr. Benítez aceptó la propuesta de un crédito para la compra de una nevera a gas; convirtiéndose así en la única abarrotería del área que puede ofrecer productos refrigerados a sus clientes.  Hoy, su comunidad se beneficia con la posibilidad de tener bebidas frías y comestibles que requieren refrigeración (leche, tortillas, salchichas, entre otros) y que antes no era una posibilidad para ellos.

El Sr. Benítez continúa teniendo planes para su negocio, y además de la compra de un vehículo que le facilite el transportar la mercancía que compra para su tienda, quisiera invertir en un congelador que le permita ofrecer productos cárnicos a sus clientes.

El Sr. Benítez además de la tienda tiene sembradíos de mostaza y culantro, los cuales trabaja varios días a la semana, cuando sus hijas vienen a apoyarle en el cuidado de la tienda.

Una estrategia de ventas que utiliza el Sr. Benítez es promover el desarrollo de ligas de futbol en su comunidad y comunidades cercanas; de esta forma, además de apoyar el deporte, sabe que siempre luego de un partido tendrá una clientela segura.

Sin duda El Sr. Benítez es un visionario, quien ha pensado no solo en la forma de sustentar a su familia, sino de brindar beneficio a su comunidad.

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Empanadas de altura: Digna Miranda, Industrias Miranda.

Entramos en la casa de la Señora Digna Miranda, propietaria de Industrias Miranda, ubicada en Volcancito en Boquete, a quien encontramos en plena faena, preparando sus conocidas y deliciosas empanadas.

Desde el año 2000 inició su emprendimiento, motivada por la necesidad de apoyar a su esposo con los ingresos del hogar para poder brindarle una mejor calidad de vida y educación a sus hijas; y por el impulso de una de sus vecinas, quien siempre admiró la sazón que ponía en sus comidas y le aconsejó a dedicarse a este arte.

Es así como comenzó con la venta de empanaditas para eventos y fiestas por pedido, logrando poco a poco dar a conocer su producto.

Luego de un tiempo con su micronegocio, su vecina le contó que en Price Smart estaban buscando productos de este tipo.  Nos cuenta que  se llenó de valor, preparó sus mejores muestras y logró vender su primer pedido: 200 empanadas;  que, por la falta de experiencia, le tomó a ella, a su hijo y su esposo todo un día y casi toda la noche para prepararlo.

Al iniciar debió superar varios obstáculos, el primero, la falta de un congelador para preservar los productos, pero con su esfuerzo y el apoyo de algunos amigos, logró conseguirlo.  Luego, el transporte para los insumos, ya que, al no contar con un vehículo, debía entregar sus pedidos usando taxis y cuando hacía compras de insumos, convencer a los transportistas que le permitieran cargarlos en el bus.  

Nos cuenta que poco a poco con los ingresos del negocio fue ahorrando, se compró el primer carrito de segunda (primero de 4), con el que se hizo mucho más fácil la entrega, compra de insumos, venta y cobro de los productos.

Hoy, su capacidad de producción ha mejorado, ya que al inicio producir 100 empanadas podía tomarle casi un día entero, en la actualidad, con la experiencia y apoyo de algunos ayudantes, logra generar una producción de 100 empanadas por hora.

Comenta que: “la calidad no debe cambiar, aunque tengas buenas ventas, siempre debes mantener la calidad”, y este es su principal diferenciador, el cual le ha permitido ampliar su cartera de clientes, proveyendo a importantes establecimientos de la región como lo son Supermercado Romero y Supermercado Barú, así como kioscos de varias escuelas y universidades.

El apoyo financiero, también fue un factor importante para su crecimiento, y es así como trabajando con Banco Delta, ha podido con los créditos adquiridos, ampliar su cocina, logrando separarla de su cocina personal y aumentar así su producción y sus ventas.

Actualmente su mayor sueño es adquirir una casa nueva, más amplia y en una mejor ubicación para expandir su negocio, el cual, en sus planes, pretende convertirlo en un negocio familiar que sea heredado a su hija, quien es su mano derecha y principal apoyo, sin dejar atrás el apoyo que le han brindado a sus 4 hijos y esposo.
 
Considera que “el que no arriesga, no gana” y este pensamiento la ha llevado a seguir creyendo en su proyecto, logrando también beneficiar a la comunidad con empleo y a la economía de su provincia.

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Cuidando el confort: Evelio Peralta, Zapatería – Reparaciones Emanuel

Padre de 3 hijos, emprendedor que no se detuvo ante las adversidades, como lo fue la carencia de empleo, situación que despertó la necesidad de buscar formas de ingreso para llevar el sustento a su familia.

Es así como inició hace más de 20 años vendiendo buhonería variada en el sector de Calidonia, entre pañuelos y golosinas, notó que frecuentemente las damas solicitaban un producto: “chapitas para zapatos”.   Curioso de tanto escuchar la pregunta “¿vende chapitas?” decide probar suerte y compró sus primeras 3 docenas, las cuales fueron un éxito.

Vendiendo de par en par, sus clientes buscaban también el servicio de instalación y es así como un día se animó, busco una pinza y reparó su primer par de zapatos colocando las tapitas y allí empezó con el arte de la zapatería.

Nos cuenta que al inicio fue difícil, ya que no tenía conocimiento alguno en reparación de zapatos, pero vio en esto una gran oportunidad para salir adelante y decidió aprender el oficio, en conjunto con otra persona que lo ayudaba, siendo sus primeros trabajos, reparaciones de suela, costura y arreglos en general.

Poco a poco fue dándose a conocer en la zona en su primer local, en donde gracias a la ubicación de las terminales de transporte, logró atraer buena clientela con la afluencia de personas que transitaban por el lugar.

Al inicio el apoyo financiero fue difícil, pero hace 8 años encontró en Banco Delta la oportunidad de incrementar sus ingresos y mejorar su negocio, cuando adquirió su primer crédito, para compra de insumos.

Nos cuenta que hubo un tiempo en el que, debido a una situación familiar, cayó en los vicios del alcohol y las drogas, lo que casi lo lleva a la ruina y a perder el negocio; pero que con apoyo de amigos y su fe, es ahora una persona libre de vicios y dedicado por completo a su fe y el negocio.

Hoy en día su local ofrece servicios generales de zapatería y ha logrado especializarse en la reparación de suelas completas, caracterizándose por hacer un buen trabajo y de mucha calidad.

“Ver al cliente me inspiraba a hacer las cosas y a hacerlas bien”, es lo que nos comenta,  y este pensamiento le ha llevado a ser muy reconocido por su trabajo en el área, especialmente en el mercado femenino, quienes son mayormente su clientela.

Agradece a Dios todos los logros conseguidos y considera que “este es un trabajo que a mí me gusta, lo hago con mucho amor y cariño porque aquí está nuestro sustento”, siendo siempre el cliente su principal prioridad ya que su deseo es “que el cliente se sienta complacido y así pueda regresar una vez más”.
 
Entre sus planes futuros esta la adquisición de una máquina de coser para poder tener el equipo completo de zapatería y ampliar los servicios de reparación tanto para calzados como en otro tipo de artículos como carteras.

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Raspao con sabor a empresa: Regino Moran, FestiMorán

Empezó su negocio hace 46 años, cuando eran solo él y su madre, ya que su padre los había abandonado.  A los 10 años tuvo la oportunidad de conocer lo que él llama un “padrino”, quien lo tomó bajo su tutela y le enseñó el oficio del raspadero.

Regino estudiaba en el día y trabajaba de noche. Cuenta que, en los primeros años, sufría un poco el “bullying” de sus compañeros de escuela, que lo veían con su carretilla en la calle “batallando” como dice él, pero sabía que esto era una forma digna de ayudar a su madre.

Al cumplir la mayoría de edad, Regino formó una familia propia y se decidió a independizar el negocio.  

Inició con una carretilla vieja, pero esta le permitía llevar el sustento a su hogar. Hoy cuenta con 3 carretillas que ha construido él mismo, de las cuales alquila 2 a otros raspaderos.  Adicionalmente le provee servicios a una empresa de eventos, que contrata sus servicios para actividades y ferias.

El negocio ha crecido tanto, que incluso nos cuenta con orgullo que su empresa quien proveyó los servicios de raspao durante el evento de la inauguración del canal, para lo cual debió alquilar y organizar los servicios de 25 raspaderos y sus carretillas.

Con su negocio y los contratos que tiene con esta empresa de eventos, no solo genera el sustento para su familia, sino que apoya la generación de ingresos de otros empresarios como él, cuando los subcontrata para participar en los eventos.

Uno de los obstáculos que tiene actualmente, es que tanto él como su esposa sufren de artritis avanzada, lo que le dificulta a él el movimiento y tiene a su esposa, quien le ayudaba en el negocio, en silla de ruedas. No obstante, nos cuenta que él sigue “batallando” por ella y por su familia.

El Sr. Regino cuenta que con su negocio ha mejorado su calidad de vida, ayuda a su madre y ha logrado educar y hacer profesionales a sus 2 hijas, quienes ya cuentan con sus familias propias.

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Perseverancia sobre ruedas: Román Jiménez, Chimotrufia y Morticia

Si hablamos de perseverancia, Román Jiménez es un claro ejemplo de la constancia que el término amerita.

Con más de 30 años de ser un empresario, lo encontramos en plena labor de venta, con una clientela ansiosa de degustar sus productos.

Inicio como empresario, producto de la crisis financiera del país, en los años 1988, en donde la empresa para la que trabajaba solo le pagaba por pagarés y esto no le permitía llevar el sustento a su familia; es en ese momento donde surge la necesidad de hacer algo al respecto y decide realizar un estudio de mercado, observando las necesidades del mercado y que producto podría ofrecer que las personas necesitaran.

Inicio vendiendo tamales los fines de semana, pero luego viendo que una chica vendía empanadas, pero los clientes siempre pedían un acompañamiento y no los ofrecía, se animo a probar suerte e invirtió con $1.00 para la compra de insumos y preparo sus primeras empanadas.

Con sus primeras ventas, recupero la inversión y obtuvo un capital de $20.00, lo que lo inspiro a seguir en su emprendimiento, tomando en cuenta la acogida del público, decidió agregar más productos a su oferta, agregando chichas y chicheme.

Nos cuenta que inicio con una pequeña vasija plástica vendiendo chicheme, el cual en conjunto con las empanadas trasladaba en bicicleta hacia el centro de Santiago.

Se fue dando a conocer y poco a poco adquiriendo clientela, la cual con el tiempo,  empezó a pedirle crédito. Teniendo muy marcado su don de gente y buena fe, comenzó a vender de esta manera,, pero las personas abusaron de su confianza y no le pagaron, llevándolo a la perdida.

Su momento más difícil fue cuando a raíz de dar crédito, perdió $300.00 de los que fue estafando, quedando solo con $20.00 para seguir adelante. No cuenta que esa situación casi lo lleva a desistir de seguir adelante, pero el mismo se dijo “uno tiene que creer en uno”,  entonces decidió comprar con lo poco que tenía algunos insumos.

En ese momento conoció a Banco Delta, quien se convirtió hace 8 años en un aliado importante para seguir en el negocio, en donde con su primer crédito de $500.00 invirtió en la compra de insumos que le permitieran surgir, luego de la perdida que había tenido.

El señor Román, no solo es un luchador, sino muy innovador y creativo, ya que constantemente está pensando cómo mejorar su servicio y es así como ideo tener una carretilla para sus ventas que pudiera ensamblarse a la bicicleta que habitualmente utilizaba y con ayuda de su vecino pudo completar su primera carretilla desprendible.

“A veces uno piensa que no va a salir del atolladero pero si se dispone ¡sí sale!”, y es por esto que a pesar de las adversidades que ha tenido, como lo ha sido el robo en 6 ocasiones de sus bicicletas, esto no ha sido un impedimento para salir adelante, nos comenta que  “si uno tiene fe en uno mismo, primero Dios, uno llega lejos” , y este pensamiento lo ha llevado a no desfallecer, logrando con los años, convertir su casa que era de zinc a una vivienda de cemento, con una cocina más amplia que le permite preparar sus productos con mayor comodidad.

Se siente orgulloso de sus logros, ya que su negocio le ha permitido brindar una educación de calidad a sus hijos y ser un ejemplo para sus nietos,  es por ello que en sus planes futuros esta, seguir ampliando su negocio con mejoras a su cocina para poder ofrecer mayor cantidad y diversidad de productos.

“Siempre el cliente me da ánimos”, y por esta razón el señor Román sigue hacia adelante.
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La Sra. Rosa Montes era propietaria de un restaurante que estaba ubicado a orilla de la vía interamericana, el cual tuvo que ser destruido al momento de iniciar la ampliación de dicha carretera.

Esta situación la impulsa a conseguir un empleo en una empresa que se dedicaba a la fabricación de canastitas para ceviche, y es allí, en donde inicia una relación amorosa con el propietario de dicho negocio. Años más tarde, inician un complicado proceso de divorcio, en donde la Sra. Rosa pierde todos sus bienes e incluso estuvo detenida por apropiación ilícita de bienes.

Al perderlo todo, en el año 2007, decide asociarse con una amiga e iniciar su negocio en casa, realizando la actividad que había aprendido en su antiguo empleo. Junto a dos de sus sobrinos trabajaban manualmente la masa ya que no contaban con ningún tipo de maquinaria, y horneaban en una pequeña estufa.

Empezaron a distribuir en los negocios pequeños que vendían ceviche y tocaron puertas en los grandes supermercados del país sin éxito, pero aún así seguían creciendo con sus clientes más pequeños.

Más adelante, trasladaron su negocio a un local, compraron un horno industrial y contrataron más colaboradores porque no se daban abasto entre tantos pedidos.

Las principales dificultades con las que se han enfrentado ha sido el incremento del precio de los insumos y el de la gasolina. En cuanto a la competencia nos cuenta que los otros fabricantes están haciendo sus canastitas de forma mecánica y los clientes prefieren las de ella ya que son artesanales.

Hoy, 8 años después, cuentan con 9 colaboradores, poseen 2 vehículos de reparto, lograron colocar sus canastitas en los más importantes supermercados del país como: Super 99, El Machetazo, Super Xtra y Super Carnes en todo el país. En los Hoteles Sheraton, Bodega Mi Amiga, Licorería La Fiesta entre otros.  

Se encuentra eternamente agradecida con Banco Delta, ya que le permitió tener su auto propio y por sus buenas referencias bancarias pudo obtener su casa con otra entidad.  

Su sueño es construir su local arriba de su casa con el objetivo de ahorrarse el alquiler mensual y seguir aumentando su cartera de clientes.  

La Sra. Rosa es un ejemplo de perseverancia, optimismo y emprendimiento.

Subiendo por la comarca Ngobe Bugle a la altura de Cerro Sombrero podrá encontrar casi en medio de la nada, el Mini Súper Cerro Sobrero, que es administrado por su propietario Luis Villamonte.

El Sr. Villamonte se dedicaba a la albañilería cuando decide emprender su propio negocio, inició vendiendo mercancía a caballo en muchos establecimientos, y más adelante decide vender mercancía desde su casa, en una carpa y con una sola mesa, pero siempre enfocado en su sueño, construir su propio local.

Inicialmente construyó su local de madera, pero luego con la ayuda de Banco Delta pudo concluir hace 3 meses la construcción completa con cemento para ofrecer un mejor servicio a sus clientes.

Nos cuenta que está muy agradecido con sus clientes, ya que a pesar de que en el área hay otras abarroterías, éstos le brindan su preferencia principalmente por el trato que les da.

Detectando una oportunidad en su comunidad, ha empezado a incluir en su oferta, además de productos comestibles, productos de ferretería, artículos que solo él ofrece en el área.

Con él trabajan su esposa y dos muchachos que lo ayudan no solo a terminar la construcción del local, sino a la organización de las estanterías.

Dentro de sus planes a corto plazo, está el implementar un café internet, ya que no existe en el área nadie que ofrezca el servicio y los niños de la comunidad deben viajar largas distancias para acceder a internet y complementar su aprendizaje con la tecnología.

Sin duda el Sr. Villamonte es ejemplo de espíritu de servicio y motivación para salir adelante.

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En el Centro Turístico Mi Pueblito, encontramos su puesto de ventas, colorido y debidamente surtido con todo tipo de artesanías confeccionada en fibra natural. Allí nos recibió Delisa Carpio, ataviada con la vestimenta representativa de los pueblos originarios emberá wounan, quien muy orgullosa nos dio la bienvenida a su puesto.

Al conversar con Delisa, la alegría y el amor por su negocio parecen ser su distintivo personal; hablando de él como su fuese “su bebé recién nacido”. Nos cuenta que “el arte lo lleva en la sangre” y que aprendió desde chiquita con su madre, a trabajar la fibra natural.

Su madre la enseño a siempre trabajar por lo suyo y a no depender de otros, por eso cuando a los 17 años vino proveniente del Darién, aunque planchaba en casas de familia para ganarse el sustento, continuó haciendo sus cestas y vendiéndolas por las comunidades donde planchaba. Delisa inició formalmente su negocio hace más de 11 años, cuando una funcionaria del Ministerio de Comercio e Industrias la motivó a sacar su carnet y a participar en actividades feriales con otros grupos étnicos.

Desde entonces Delisa ha tenido oportunidad de tener puestos de ventas de artesanías en diversos sectores, entre ellos Colón 2000. Luego de realizar solicitudes formales al Alcalde, consiguió le permitieran tener su puesto en Mi Pueblito, donde lleva ya más de 4 años.

Nos cuenta que poco a poco, fue involucrando a sus hermanos en el negocio, quienes también vinieron del Darién. Hablando con Delisa uno se da cuenta de que además de estar interesada en el crecimiento de su negocio, también tiene un interés genuino por ayudar a otros de sus paisanos que viven en Darién. Nos indica que además de vender los productos confeccionados por ella, también compra los productos de otros indígenas del área del Darién con el fin de apoyar a otros empresarios de su provincia, ya que “ella sabe lo que es nacer y vivir en el área del Darién”.

Sus proveedores son sus paisanos del Darién y cuenta que pueden ser más de 100 personas a quienes les compra no solo la materia prima con que trabaja; si no también a quienes les compra productos terminados.

Hoy Delisa no solo ha educado a sus hijos con su negocio; sino que muy orgullosa nos cuenta que acaba de terminar su casa de 6 cuartos para ella y su familia. Delisa Carpio es una empresaria nata con deseos de superación que transmite como parte de su herencia a sus descendientes. 

El joven Enrique, es un emprendedor que con apenas 22 años, ha podido establecer su propio negocio. Al finalizar la escuela y cumplir sus 18 años, empezó a ganar dinero trabajando cargando cajas de cervezas para una de las cervecerías del país. Estando un día en casa, empezó a lavar el auto de su papá con mucha dedicación durante varios días a la semana, y así algunas personas pasaban por su casa preguntando si lavaba autos.

Es así, como se motiva a empezar su negocio, bajo el nombre de Auto Baño Quiquin, el cual fue construyendo poco a poco en un espacio adjunto a su casa, con el apoyo de su padre, quien lo apoyo para solicitar el permiso de construcción.

Ha tenido momentos de altas y bajas, ya que muchas veces no había clientela, pero en su afán de seguir avanzando con el negocio y de obtener más ingresos, en el año 2013, se le presenta la oportunidad de brindarle servicios a la empresa Varela Hermanos, quienes lo contrataron para lavar los equipos que se utilizan para la zafra. A raíz de esta oportunidad, surge la necesidad de obtener un equipo que le permitiera cumplir con este nuevo proyecto, siendo Banco Delta, quién le brindo el apoyo para la compra de una maquina de presión para poder lavar los furgones y el equipo pesado.

Actualmente, Enrique trabaja duro, ya que durante el día, se encarga de trabajar en su negocio, el cual ahora no solo es un auto baño, sino que también ofrece servicios de pulimiento; para posteriormente durante las noches ofrecer sus servicios en la finca de Varela Hermanos. Durante estos 5 años, su negocio ha adquirido fama en la región, al punto que estando ubicado en Pesé, recibe clientes de Las Tablas, Monagrillo, Las Minas de Ocú y otras áreas aledañas, y muchas veces tiene que dar citas ya que no cuenta con la capacidad para todos los carros que recibe.

En su negocio, es muy dedicado y responsable en el trabajo que hace, se caracteriza por pulir con esmero los autos y siempre ofrece una atención personalizada a sus clientes, cerciorándose que se sientan a gusto y satisfechos con el servicio. Como joven emprendedor y visionario, tiene en sus planes futuros poder agrandar su negocio, comprar otras maquinas para lavado, hacer un taller de engrase y de revisado de autos, en conjunto con una especie de refresquería que le permita ofrecer a sus clientes un ambiente agradable donde encuentren calidad y comodidad al momento de recibir sus servicios.

Enrique es un joven luchador, perseverante y proactivo que siempre busca ir más allá.

Aneth que inició su negocio hace casi 5 años, se dedica a la producción de bollos y tamales. Empezó solo como una alternativa para salir de deudas, pero al ver la aceptación que tenía su producto, decidió convertirlo en un negocio.

Aprendió la actividad desde chica, mientras ayudaba a su madre, quien hacía bollos y tamales para traer un ingreso adicional a su hogar. Nos cuenta que su primera producción fue poco más de 100 bollos, que le generó una ganancia de $19. Hoy su producción está entre los 1000-1200 bollos por día, y a pesar de esto, comenta que su producción se queda corta para la gran demanda que tiene.

Su faena inicia a media noche, cuando realiza la molida del maíz, prepara los productos y los refrigera hasta que llega su hermana y se los lleva para la venta. Con ella trabajan sus dos hermanas, su mamá y una colaboradora de la comunidad que diariamente la apoya.

Aneth tiene ya varios clientes fijos de instituciones gubernamentales y privadas, que semanalmente les compran. Sabe que existe competencia en su rama, pero ella está confiada en la calidad de sus productos, y está orgullosa de ellos. A futuro quiere acondicionar su negocio y reglamentarlo con el fin de poder producir lo suficiente para vender a tiendas y supermercados de todo el país.

El señor Gil, es un emprendedor con más de 25 años en el negocio de las manualidades, un artesano dedicado y siempre buscando ir hacia adelante.

Su deseo de dedicarse a la venta de las casitas de navidad surgue al quedar desempleado, su  habilidad que fue adquirida, gracias a un señor que se dedicaba a diseñar casitas personalizadas, naciendo en él el deseo de aprender. Armándose de valor y de confianza en su producto, y por la época en la que se encontraba, decide promocionarlo en los grandes almacenes. 

Al principio, no obtuvo muchas ganancias, ya que le pagaban muy poco por el producto, tuvo que hacer grandes cantidades de casitas, las cuales empezó elaborando en casa de su cuñada, quien le prestó un espacio para trabajarlas y a la vez que le ayudaba en la confección.

Una vez finalizada la época de navidad, le surge la idea de trabajar la madera con creaciones alusivas al folclore y a las tradiciones panameñas, e inicia otra faceta de su negocio, con la elaboración de recordatorios en madera para diferentes eventos como bodas y quinceaños.

Para el señor Gil, una de las situaciones más difíciles que ha tenido que pasar en este negocio, ha sido la falta de apoyo de las instituciones, ya que al ser una persona independiente y por estar iniciando en el negocio no cumplía con algunos requerimientos como los códigos de barra y los sellos que le solicitaban para poder ingresar su producto a los diferentes comercios.

Actualmente es uno de los proveedores de El Machetazo, y es uno de los más buscados en cuanto a las casitas de cartón y arena, ya que las personas se fijan en el sello inferior que dice “Creaciones Cervantes”, nombre con el cual se ha dado a conocer, incluso ha realizado trabajos en madera para el Festival del Manito de Ocú, el Festival de la Mejorana y diferentes actividades típicas de la Asociación de Capira.

Su trabajo no solo queda en su hogar, ya que aparte de trabajar con su esposa, hija y nieto; brinda empleo a 2 familias completas quienes le ayudan a terminar las casitas en la época de navidad. En su afán de ir siempre hacia adelante y con el optimismo que lo caracteriza, asiste a una capacitación para artesanos, en la cual conoce a Banco Delta, con quienes se encuentra muy agradecido, ya que le permitieron adquirir una máquina para agilizar y aumentar su producción.

Entre sus metas futuras esta contar con un taller amplio con más equipos, que le permita hacer realidad su sueño de abarcar no solo el mercado local, sino internacional, y así “Crear recuerdos para Panamá y el mundo”

Gladys Flores se caracteriza por una fortaleza indescriptible. Su historia inicia cuando en poco tiempo debe afrontar varias tragedias, la muerte de uno de sus hijos, la muerte de su madre y la pérdida de sus bienes.

En medio de esta adversidad, recibe ayuda de un familiar, que le brindó el apoyo que necesitaba para iniciar un negocio de venta de ropa en zonas apartadas indígenas y para dedicarse a la cría de puercos, lo que le permitió poco a poco sostenerse económicamente.

Motivada por el deseo de brindar a sus hijos una buena educación y mejor calidad de vida, se traslada a Panamá, en donde siempre tuvo en mente el sueño de tener su propio negocio de comidas y de venta de ropa. Para lo cual adquirió experiencia trabajando muchos años en hoteles donde inicio ofreciendo por primera vez sus propias comidas. Guiada por la idea de establecer su propio negocio, se dedicó a tomar seminarios de atención al cliente, técnica en ventas y de cómo iniciar su pequeña empresa.

Es así como empieza con la venta de sus comidas, las cuales vendía a las instituciones públicas y hospitales para los eventos y día de las madres. De esta manera fue dándose a conocer. Durante ese período en que estaba estableciendo el negocio, nuevamente se enfrenta a una situación difícil, la persona a la cual le vendía sus comidas, le robó la venta de aproximadamente 70 comidas.

Nuevamente sintió que todo se venía abajo, ya que se había quedado sin los ingresos que le permitiría tener el capital para hacer más comidas, pagarle a su ayudante y mantener a su familia. Después de algunos años y tropiezos, decide establecerse en El Valle de Antón, con la esperanza de hacer un restaurante. Es allí donde hace 4 años inicio vendiéndoles comida a los trabajadores de construcción y dándose a conocer en la zona.

Estando en El Valle, conoció a Banco Delta por recomendación de varias personas, que la incentivaron a contactarse para cumplir su meta de construir su restaurante. Y de esta manera, adquiere su primer préstamo, con el cual realizo una ampliación a su vivienda, y que le permitió tener mayor espacio en la cocina para la elaboración de sus comidas.

Actualmente su negocio se llama “Rincón de La India”, en donde ofrece un variado menú que va desde sancocho, espagueti, tamales, carimañolas, pesada de nance hasta comidas especiales, bocadillos, y lo que el cliente le pida. Se encuentra muy agradecida con Banco Delta, ya que gracias al préstamo que recibió pudo ampliar su vivienda y ofrecer a los comensales que lo necesiten, un hospedaje seguro.

Durante los fines de semana, recibe personas que van de paseo al área, ofreciéndoles alimentación, alojamiento y la oportunidad de disfrutar del clima y una hermosa vista. Adicional al negocio de comida, también tiene un negocio de venta de ropa bisutería, venta de plantas, hortalizas y gallinas. Actualmente emplea a una señora de la comunidad, así como personas que contrata temporalmente para apoyarla con la limpieza de las hortalizas y para cargar algunas cosas que ellas no pueden trasladar hacia la residencia. Una de las dificultades con las que se han encontrado es que a sus clientes se les hace muy difícil llegar a su negocio (ubicado en su casa), ya que los mismos necesitan un carro doble tracción.

Una de sus principales metas es construir su negocio en un local independiente y en la vía principal. A pesar de todas las circunstancias que ha vivido la Sra. Gladys, nunca ha dejado de soñar y trabajar duro por alcanzar cada una de las metas que se ha propuesto y en su camino, ha podido dar la oportunidad a otras personas de llevar el sustento a sus hogares, empleándolas en su negocio.

La señora Gladys Flores, es una mujer emprendedora, luchadora y perseverante.

El Taller de Kavita, negocio fundado por Hilda González, maestra artesana.

Hilda es artesana desde los 18 años, pero desde hace 12 años inició el negocio. Ella y su esposo son artesanos de tiempo completo, dependiendo ambos del fruto de sus manos y creatividad. Hilda además de crear piezas únicas para la venta, se dedica a transmitir sus conocimientos artesanales a otras personas.

Nos cuenta que en sus inicios fue difícil, trabajaba sola; pero luego conoció a su esposo quien es también artesano y juntos le dieron más fuerza al negocio comprando las maquinarias y equipos necesarios para mejorar la producción. Una de las fortalezas de Hilda, es que siempre está en búsqueda de aprender y de innovar, no solo para sus alumnas, sino también para los clientes que adquieren sus creaciones.

Hilda participa en la Feria Nacional de Artesanías desde hace 11 años, en donde procura siempre llevar piezas novedosas para suplir las exigencias de su clientela. Nos cuenta que la tecnología es una de las herramientas que utiliza para promocionar sus productos, ya que a través de redes sociales como Facebook, instagram y twitter exhibe sus productos y llega a sus clientes.

Además de participar en ferias nacionales, Hilda ha tenido la oportunidad de representar a Panamá en eventos internacionales, en donde va con la intención no solo de mostrar su arte, sino de aprender técnicas nuevas que pueda no solo aplicar en sus creaciones, sino enseñar a sus alumnas. A pesar de que uno de sus principales obstáculos es conseguir la materia prima para sus productos, ella se las ha ingeniado para lograr que sus proveedores le surtan lo suficiente para ella y sus alumnas.

Considera que parte de su distintivo, es la calidad del trabajo que ofrece a sus clientes, quienes al quedar complacidos regresan y la recomiendan.

Hilda es sin duda ejemplo de una mujer con tesón y orientada a la innovación.

Isabel y su esposo iniciaron el negocio hace más de 5 años; ambos se dedican a la actividad de cultivo de hortalizas en el área de La Chorrera.

Aprendieron el negocio de sus padres, quienes también se dedicaban a la agricultura. Confiesa que esta rama de negocio es sacrificada y dada la influencia que tiene el clima en la producción, siempre es necesario mantener el empeño. Isabel nos cuenta que a pesar de que siempre estuvo involucrada en el negocio, su prueba de fuego fue cuando su esposo sufrió un grave accidente automovilístico que lo dejó en coma por 22 días, teniendo ella que hacerse cargo sola del mismo, lidiando con los peones, clientes y proveedores, para asegurar la recuperación de su esposo y el sustento de su familia.

Hoy parte de su producción la venden a restaurantes que son clientes fijos y a comerciantes en el mercado de abastos. En el negocio trabajan su hijo y esposo, quien ya se encuentra recuperado del accidente, y adicionalmente da empleo a 2 personas de la comunidad. A pesar de que es un trabajo duro, ella sabe que sus esfuerzos han dado frutos y próximamente estarán cerrando un importante contrato con una cadena de supermercados que les comprará buena parte de la producción.

Isabel es ejemplo de una mujer con deseos de superación.

El Sr. José se dedicaba a ser el chofer de un señor el cual viajaba constantemente a la ciudad de Panamá, cuando un día conoce a su futura esposa mientras ésta vendía la tradicional carne en palito en Pesé, provincia de Herrera, se enamoraron y se casaron.

De allí da inicio una historia de gente trabajadora en busca de sacar adelante a su familia. Como una nueva pareja, llena de sueños y esperanzas deciden adquirir un camión para poder dedicarse a la compra, venta y producción de miel.Sin tener el abono inicial, llenaron la documentación y fueron aprobados, por lo que empiezan a buscar el dinero para el abono.

El papá del Sr. José le negó la ayuda, pero su tío le prestó el dinero. Logran obtener su camión, pero ahora no tenían dinero para comprar miel. Aún así hablaron con un conocido para que les vendiera a crédito 8 tanques de miel y es así como hace 8 años iniciaron con esta actividad.

Fueron tiempos difíciles, y la venta de la miel no daba para cubrir todos los gastos y mucho menos ahora con el recién adquirido camión, tuvieron que realizar otras actividades como: cría de gallinas, venta de limones, de naranjillas y de huevos entre otros. Durante un viaje a la ciudad de Panamá, para distribuir la miel, les roban la mercancía y el dinero recaudado, saliendo el Sr. José con una delicada herida en el rostro. Esta familia no lograba despegar, pero su unión familiar era más fuerte que cualquiera tempestad.

Más adelante encontraron a un señor que estaba vendiendo todo el equipo de producción de miel, a cambio de que le pagaran cuando lograran vender la miel. Con este impulso lograron finalmente iniciar el negocio, durmiendo pocas horas al día ya que ese tipo de trabajo requiere de un gran esfuerzo físico, aprendieron todo el proceso desde cortar la caña, molerla y cocinarla, dicha miel, actualmente es distribuida en varias provincias del país y es muy buscado por panaderías para el área de repostería.

Esta familia es un ejemplo de optimismo, perseverancia y sobretodo de responsabilidad.

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Juvenal Castillo inicio su negocio hace casi 15 años, y se dedica a la cría y ceba de puercos para la venta. Nos cuenta que se graduó de bachiller agropecuario y desde la escuela le gustó la rama de la porcicultura; por lo que al ver que la agricultura, actividad a la que se dedicó inicialmente, no le permitía lograr el sustento para su familia, se decidió a intentar la porcicultura.

Inició con unas pocas puercas a las que criaba en tierra abierta, pero al notar que tenía muchas pérdidas de animal con este sistema, se decidió a implementar el sistema de jaulas con el que le ha ido mucho mejor. Indica que a veces hay competencia desleal en actividad, porque cada cierto tiempo algún actor del mercado decide importar carne de cerdo del extranjero, a precios con los que los porcicultores de menor escala no pueden competir.

Otro de sus principales retos son los virus que afectan a las crías, reduciendo fuertemente sus márgenes. Nos cuenta que su principal comprador es la empresa Carnes de Coclé, pero cuando esta empresa suspende las compras, él debe buscar otras alternativas para colocar su producto.

En su negocio trabajan principalmente su esposa, su hijo y él, ya que confiesa que es difícil conseguir personal que quiera trabajar en el negocio de los cerdos por lo difícil y maloliente que es la actividad. Mucho de lo que lo ha ayudado a mejorar su negocio, son las capacitaciones que ha recibido del MIDA en temas de genética y producción, lo que sin duda ha aplicado a su actividad. También con la ayuda de Banco Delta ha podido incrementar los animales que tiene y por ende su cría.

Sus planes a futuro es ampliar la porqueriza y adquirir más animales que les permitan incrementar su producción.

La señora Victorina es una emprendedora, caracterizada por su optimismo y perseverancia; sostén de su familia, la cual está conformada por su esposo y sus cinco hijos. En el año 2008 inicio como empresaria, vendiendo platanitos para un restaurante, al pasar el tiempo la empresa a quien le vendían sus productos decide cerrar, por lo que se ve obligada a buscar otro tipo de negocio.

Es así como decide iniciar una tienda de abarrotes, siempre impulsada por su deseo de superación y de tener un negocio que le permitiera pasar más tiempo con sus hijos. Al principio contaba solamente con un espacio alquilado en casa de su hermana. Se encontraba muy animada con su negocio y con la esperanza de ir creciendo poco a poco, hasta que un día se le  representó un duro golpe que debian desalojarlo.

Al ocurrir esto y ademas preocipada por toda la mercancía con la que contaba y no tener lugar a donde guardarlo, decide llevar la mercancía a su casa, aún sin contar con un espacio adecuado. Gracias al apoyo de los clientes, quienes la animaron a seguir vendiendo desde su casa, inicia nuevamente con la venta de alimentos secos, contando solo con una mesa plegable en la sala de su casa donde vendía sus productos.

Es así como poco a poco, fue reordenando su vivienda y adecuando el espacio de su sala para la venta de sus productos, convirtiéndola en la “Abarrotería Hermanos Chávez”, para la cual con su venta y ahorros, pudo comprar algunos muebles para la distribución de sus productos. En su afán de ofrecer más productos y cubrir las necesidades de los clientes, se acerca a Banco Delta, en donde encontró el apoyo para poder comprar más insumos para su negocio.

Se siente muy agradecida, ya que esto le permitió aumentar sus ventas y a la vez comprar otros muebles que le permiten mantener su mercancía mejor distribuida. Actualmente uno de sus hijos le brinda el apoyo en la abarrotería, guiado por la filosofía de Victorina, quien considera que el trato a sus clientes y ofrecer productos de calidad, es lo que hace la diferencia en su negocio. Su mayor sueño es ampliar su negocio y tener mayor espacio para poder brindar a sus clientes una variedad de productos, que incluyan carnes, helados y demás productos fríos, así como contar espacio para la venta de tanques de gas, lo cual es una necesidad de la comunidad en donde se encuentra.

La señora Victorina, es un ejemplo de que con esfuerzo, positivismo y perseverancia, se pueden lograr grandes cosas y sigue trabajando con entusiasmo para alcanzar sus sueños.

abarroteria hermanos chavez

Fresas Mary se ha convertido en un lugar conocido por locales y turistas de la región; pero no siempre fue así. La iniciativa y perseverancia de su propietaria, la Sra. Marizel, ha llevado esta microempresa a ser lo que es hoy , un negocio pujante y en crecimiento. Marizel, oriunda de Volcán, inició su negocio hace más de 15 años, cuando con su espíritu emprendedor, observó que en el área de Boquete no existía ningún lugar que ofreciera a los visitantes productos elaborados con la característica fruta de las tierras altas, las fresas.

El negocio comenzó siendo una pequeña refresquería a un costado de su casa, en donde ella misma vendía algunos pocos productos derivados de la fresa. A pesar de las limitaciones financieras, la Sra. Marizel nunca perdió el impulso que la motivaba.Y poco a poco el lugar se fue haciendo de un nombre, tanto por la calidad de los productos que vendía como por la amabilidad en la atención. Con el negocio en pleno crecimiento, un Asesor de Negocios de Banco Delta le ofrece un crédito, brindándole la oportunidad de llevar su negocio al siguiente nivel.Con ese primer crédito inicia el camino definitivo al éxito.

La Sra. Marizel es cliente de Banco Delta desde hace ya más de 7 años. Con el apoyo del Banco ha desarrollado su negocio permitiéndole, no sólo ampliar el espacio físico, sino también adquirir el mobiliario y los equipos que le permiten atender a una mayor cantidad de clientes. El negocio ha crecido a tal punto que cuenta ya con 2 colaboradores fijos y 2 eventuales, que contrata en temporada alta. En la actualidad Fresas Mary es un punto turístico conocido y comentado por los nacionales y extranjeros que, en su visita a Boquete, se deleitan con sus exquisitos productos.

Mi recomendación a empresarios como yo, es que siempre mantengan la calidad de sus productos y la buena atención a sus clientes, pero sobre todo que siempre mantengan a Dios presente”, concluye la la Sra. Marizel. 

Sin duda Marizel Guerra es una mujer empresaria, ejemplo de tenacidad y visión empresarial.

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Miguel Angel inició su vida empresarial hace 12 años, cuando se decidió a participar en la pequeña panadería que fundó su padre. Nos cuenta que inició en el negocio por necesidad, ya que no conseguía trabajo y poco tiempo después de casarse su esposa quedó embarazada de mellizos es ahi cuando se decidió a unirse a su papá en la panadería. Comenta que al principio tenía dudas, ya que pensaba que si la panadería apenas podía darle a su papá para vivir, cómo podría ahora mantener a 2 familias. Aun así, se decidió hacer el intento, comenzaron con una inversión.

Poco a poco el negocio fue surgiendo, y a los pocos meses empezaron a ver los resultados de su trabajo duro; el negocio no solo daba para mantener a las dos familias, sino que les permitió pagar algunas deudas que tenían e iniciar un fondo de ahorro.

Miguel nos cuenta que siempre tuvo la inquietud de abrir un kiosco y que sus primeros pininos los realizó vendiendo algunas provisiones de desayuno junto con el pan en la panadería. Al poco tiempo, la oportunidad tocó a su puerta. Su hermano abrió un kiosco, pero a los pocos meses se dio cuenta que no era el tipo de actividad que le gustaba y le ofreció vendérselo. Miguel que ya tenía un capital ahorrado se lo compró y le  invierte  en algunos equipos que necesitaba el kiosco. Así comenzó lo que es hoy el kiosco Los Mellos, que surte a toda la comunidad de una amplia variedad de productos de las más importantes casas proveedores del país.

Hoy tanto en el kiosco como en la panadería trabaja toda su familia y da empleo a una persona de la comunidad. Comenta con orgullo que ambos negocios le ha permitido mejorar la calidad de vida de su familia, pudiendo a los 3 años de haber iniciado la actividad, terminar de construir su casa propia, sin necesidad de ningún crédito.

Una de las principales dificultades que enfrenta es el incremento de los productos, no solo como materia prima para el pan; sino también los que vende en el kiosco, afectando sus márgenes. Sus planes a futuro es tener una refresquería, en la que pueda vender dulces y refrescos. Al preguntarle sobre la competencia, Miguel nos dice que su lema es no preocuparse por la competencia; sino tratar bien a los clientes y venderles productos que necesitan, con una buena calidad. Está consciente de que esto hace la diferencia en la preferencia de sus clientes. Comenta que parte de lo que le ha ayudado ofrecer un buen servicio a los clientes, han sido algunos seminarios que ha tomado con apoyo de sus proveedores.

Miguel está consciente de que este negocio no es para cualquiera, el secreto es la buena atención a las personas.

kiosco los mellos angel y miguel

El Sr. Omar Rodríguez nace en la provincia Veraguas, se traslada a la ciudad de Panamá hace 10 años aproximandamente en ese instante se encontraba trabajando en una empresa privada pensaba en ver crecer a sus cinco hijos en casa y estar con ellos en cada momento de su desarrollo, por lo que decide emprender el camino de abrir su propio negocio, y es así cuando inician con el arduo trabajo de dedicarse a la elaboración de productos provenientes del maíz como: bollos, tortillas, empanadas, buñuelos entre otros.

Nos cuenta el Sr. Omar que el éxito de su negocio se ha basado en la calidad del mismo, cree fielmente que el producto se vende por sí solo. Una diferencia que el encuentra entre él y su competencia es que el invita a sus principales clientes a visitar su planta de producción cuyo objetivo es crear un vínculo con su negocio y de esta forma puedan ver el proceso de fabricación de los productos que compran.

Diariamente distribuyen el producto a sus clientes, muchos de ellos requieren los productos antes de las 7 am, por lo que necesitan estar desde temprano en el local sacando la producción del día. Usualmente se manejan mediante pedidos al detal y entre sus clientes se encuentran importantes panaderías y restaurantes.

Los principales inconvenientes con los que se han encontrado han sido el alza de los insumos, con la escasez del maíz debido al clima y la creciente competencia. El Sr. Omar trabaja con su esposa, su hijo mayor y con 4 colaboradores, provenientes del interior del país con experiencia trabajando con el maíz.

El sueño de esta familia emprendedora es poder colocar sus productos en los principales supermercados del país y exportar sus productos a otros países.

empanadas y tortillas el tableno

 La Sra. Nidia Nuñez, dueña del negocio nos cuenta que ella y su esposo decidieron iniciar el negocio de la panadería al ver que la actividad de agricultura en la que estaba, no les daba lo suficiente para cubrir las necesidades de su familia.

Parte de la producción de panes y dulces, los hornea en un horno artesanal de leña que su esposo le confeccionó, con el fin de poder darse abasto con la demanda de su producto. Inició haciendo pan, actividad que aprendió desde pequeña. Luego incursionó en la confección de dulces y pasteles de cumpleaños, que aprendió a hacer sola viendo recetas. Durante los primeros días del negocio sus hijas vendían de casas en casa por la comunidad.

Hoy nos cuenta que ya no solo venden de casa en casa, sino también en tiendas cercanas y a vecinos que llegan a su casa a buscar su producto. En el negocio trabajan su esposo y sus dos hijas, que la ayudan a producir y vender los productos. A pesar de lo sacrificado que es su tipo de negocio, donde debe trabajar más de 14 horas al día y muchas veces durante la madrugada; muy orgullosa cuenta que con el negocio han logrado educar a sus dos hijas, que en poco tiempo están por graduarse de la universidad.

Sobre la competencia, nos dice que si ha incrementado en los últimos días, pero está consciente de que sus clientes prefieren su producto por el sabor y la calidad de los mismos; aunado a los precios, los cuales trata de mantener bajos para beneficio de la comunidad.

Su sueño es tener una panadería más formal, con un local adecuado y una refresquería. Nidia es ejemplo de mujer emprendedora.

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El Sr. Yahairo Barria desde muy joven practicaba natación y baloncesto de manera activa, representando a Panamá en diferentes torneos. Estudió soldadura y trabajaba con sus hermanos reparando camiones, cuando a sus 27 años recibe una fuerte descarga eléctrica que le dejo como resultado, fuertes quemaduras y la difícil decisión de amputar sus dos piernas.

En su afán de seguir adelante, el Sr. Yahairo continúo practicando baloncesto, pero esta vez en silla de ruedas. Es así como le surge la oportunidad de representar a Panamá en El Salvador. Para este viaje, debía llevar una silla de ruedas deportiva, especial para este tipo de deportes, la cual tenía un alto costo. En su deseo de poder viajar, hizo uso de sus conocimientos en soldadura y tomo la decisión de fabricar su propia silla de ruedas, adaptada a sus necesidades.

Estando ya en El Salvador, se acercaron varias personas con el interés de comprarle la silla, dado que era un modelo único y funcional. En ese momento, no pudo venderla, ya que la necesitaba para regresar a Panamá.

Estando de regreso, al Sr. Yahairo se le ocurre dedicarse a la fabricación der sillas de ruedas deportivas para atender a todas aquellas personas que por situaciones diversas han perdido sus extremidades y continúan practicando algún tipo de deporte. Con el pasar de los años, su trabajo ha sido reconocido en este ámbito, al punto que es la única persona en Panamá que se encarga de fabricar este tipo de sillas. Poco a poco ha ido creciendo, obteniendo su maquinaria de soldadura y la materia prima para trabajos de soldadura en general, lo que le ha permitido diversificarse y fabricar diferentes artículos para personas discapacitadas, como muletas, andaderas y bastones, así como diversas piezas de soldadura en general.

Con este negocio ha podido mejorar su calidad de vida y la de su familia, y a la vez brindar apoyo económico a su sobrino, con quien vive actualmente. Por ser un emprendedor, luchador a pesar de las adversidades que se han presentado y por brindar siempre una sonrisa y buena actitud hacia los demás, considero que este premio lo merece el Sr. Barria, por ser un símbolo de superación para quienes lo conocen, ya que sigue hacia adelante con optimismo y preocupándose por apoyar a quienes lo necesitan.

yahairo barria