Kiosco los mellos

Miguel Angel inició su vida empresarial hace 12 años, cuando se decidió a participar en la pequeña panadería que fundó su padre. Nos cuenta que inició en el negocio por necesidad, ya que no conseguía trabajo y poco tiempo después de casarse su esposa quedó embarazada de mellizos es ahi cuando se decidió a unirse a su papá en la panadería. Comenta que al principio tenía dudas, ya que pensaba que si la panadería apenas podía darle a su papá para vivir, cómo podría ahora mantener a 2 familias. Aun así, se decidió hacer el intento, comenzaron con una inversión.

Poco a poco el negocio fue surgiendo, y a los pocos meses empezaron a ver los resultados de su trabajo duro; el negocio no solo daba para mantener a las dos familias, sino que les permitió pagar algunas deudas que tenían e iniciar un fondo de ahorro.

Miguel nos cuenta que siempre tuvo la inquietud de abrir un kiosco y que sus primeros pininos los realizó vendiendo algunas provisiones de desayuno junto con el pan en la panadería. Al poco tiempo, la oportunidad tocó a su puerta. Su hermano abrió un kiosco, pero a los pocos meses se dio cuenta que no era el tipo de actividad que le gustaba y le ofreció vendérselo. Miguel que ya tenía un capital ahorrado se lo compró y le  invierte  en algunos equipos que necesitaba el kiosco. Así comenzó lo que es hoy el kiosco Los Mellos, que surte a toda la comunidad de una amplia variedad de productos de las más importantes casas proveedores del país.

Hoy tanto en el kiosco como en la panadería trabaja toda su familia y da empleo a una persona de la comunidad. Comenta con orgullo que ambos negocios le ha permitido mejorar la calidad de vida de su familia, pudiendo a los 3 años de haber iniciado la actividad, terminar de construir su casa propia, sin necesidad de ningún crédito.

Una de las principales dificultades que enfrenta es el incremento de los productos, no solo como materia prima para el pan; sino también los que vende en el kiosco, afectando sus márgenes. Sus planes a futuro es tener una refresquería, en la que pueda vender dulces y refrescos. Al preguntarle sobre la competencia, Miguel nos dice que su lema es no preocuparse por la competencia; sino tratar bien a los clientes y venderles productos que necesitan, con una buena calidad. Está consciente de que esto hace la diferencia en la preferencia de sus clientes. Comenta que parte de lo que le ha ayudado ofrecer un buen servicio a los clientes, han sido algunos seminarios que ha tomado con apoyo de sus proveedores.

Miguel está consciente de que este negocio no es para cualquiera, el secreto es la buena atención a las personas.

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